A vivir el verano





...que son dos días


Dos, los que me quedan para empezar a disfrutarlo

cuando el casi fin te recuerda que eres persona



Cuando uno se da cuenta de que sí se puede, cuando uno se despierta tras la hibernación, cuando siente un adelanto de liberación, cuando empiezas a deslumbrarte por la luz al final del tunel, cuando la espera es una espera algo desesperada pero placentera, como cuando rozas el orgasmo, cuando el fin es el final de algo más...


Todo vuelve a estar vivo, incluida yo


He vuelto, más viva que nunca 

Porque bailando hasta el espíritu santo se pone blando




Porque quedan unos pocos días para el medio fin y un mes para el punto y aparte.

Mientras tanto, canciones que me roban sonrisas

Y tremendas ganas de bailar, de gritar, de abrazar, de destruir, de crear...




Blackbird is going to fly



Síndrome del nido vacío.


Dícese de ese gris abismo de ausencias que se abre ante algunas personas (padres) cuando seres queridos (los hijos) abandonan el hogar en busca de la independencia y de forjarse su propia vida, normalmente creando a su vez una nueva familia lejos de la presencia (a veces, demasiado absorbente y posesiva) de sus seres queridos (los padres).


Blackbird singing in the dead of night
Take these broken wings and learn to fly
All your life
You were only waiting for this moment to arise





Finalmente chegou. Aprenderás a voar, chegarás lonxe e serás libre.



Espero que o disfrutes e sexas moi feliz. 


Nunca esquezas que te queremos mil!!!



Pasión...


Está dentro de todos nosotros. Durmiendo. Esperando. Y aun sin desearlo, sin pedirlo, se desata. Abre sus fauces y aúlla. 

Nos habla. Nos guía. La pasión nos gobierna a todos y nosotros obedecemos. ¡Qué remedio nos queda! 

La pasión es la fuente de nuestros mejores momentos: la alegría de vivir, la claridad del odio y el éxtasis del dolor. A veces duele más de lo que podemos soportar. Si pudiéramos vivir sin pasión, tal vez encontraríamos algo de paz, pero estaríamos vacíos. Habitaciones vacías, destartaladas y húmedas. 

Sin pasión, estaríamos realmente muertos.












Texto de internet...

Autovacío, segunda parte


...me fui y no pude haber escogido otro destino mejor al que había llegado…aquel donde el firmamento en su grandeza se impone tras el postre del almuerzo por lo que ya no era necesario esperar hasta la madrugada para rogar por la tan necesaria clarividencia; ahora, mediante un extraño ritual de café mezclado con nicotina iniciaba el proceso de vaciado existencial.

Ventana nueva, nuevas estrellas, nuevo rito…pero viejos problemas.

Igual.

Al cabo de un tiempo regresé a mis estrellas originales.



Años después me di cuenta de que de tanto que me vacié, me encontré a mí mismo en mí mismo, en alguna especie de recoveco oscuro en el que me había encerrado ya no recuerdo cuándo y que mis problemas llevaban mi nombre por bandera. 



Notas de la autora:
1- Hace siete meses que he dejado de fumar. Fumar perjudica gravemente la salud mental.

2- Ya no temo las estrellas pero no las he vuelto a ver desde que he dejado de fumar. 
Ahora soy una astronauta en tierra que añora sus queridas estrellas.


[Ilustración de Diego Blanco]

Autovacío

Un cigarro en medio de la noche no es, para nada, un método rápido de relajación. Sin embargo, a pesar de saberlo y de habérmelo demostrado cientos de veces, al final siempre me lo fumaba.

Lo hacía por la ventana abierta de par en par y fue entonces cuando descubrí las estrellas. Siempre me habían fascinado pero nunca me habían hecho sentir como hasta entonces. Pronto me convertí en un fanático estelar; bueno, más bien en un confeso compulsivo que intenta sacar todo lo que lleva dentro, desde la punta de los pies hasta el recuerdo más oscuro y peliagudo, como intentando crear el vacío en mi interior luego de cada calada, como intentando cambiarme de cara, dándome la vuelta tal cual calcetín. Todo mi yo se lo regalé al firmamento en pos de una solución.

Algún tiempo después fumaba echándole el humo en la cara al cielo, como intentando ocultar las estrellas a falta de nubes compactas, de esas de las que tanto se aburre uno en invierno. Me había cansado de su altiveza e intentaba apagarlas con cada calada.

Esperaba, ahora sé que en vano, que el firmamento me enviara algún tipo de señal mística, alienígena, de humo o vete a saber qué… por lo que algún tiempo después me sentía como echando humo ante un espejo en el que se reflejan todas las cosas que nadie quiere escuchar en boca de nadie, ni siquiera de uno mismo y me dije que la culpa eran de esas cuantas estrellas que veía desde la ventana de mi cuarto, así que lo mejor era cambiar la perspectiva.

Cogí mi petate y mis veinte efímeros compañeros y me fui. 

Con unos cuantos miles de kilómetros serían suficientes. 


déficit palabroide

Qué se escribe cuándo no se sabe qué decir?













Llevo días sin encuentrar las palabras ni para el blog ni para el proyecto

y el tiempo para el segundo se acaba...

Me perdí en mi universo

Ahora dicen que hay muchos más universos
infinitos como el nuestro.
Dime si no es para volverse loco,
¿no te sientes más pequeño?

Dos espejos frente a frente crearán
cien mil caras que observar,
puede que alguno de ellos sea el real,
lo tendré que investigar.

Que empiece el viaje ya ...

Infinita ingenuidad, ilusión centesimal,
me creía tan capaz con mi capsula de albal,
mi torpeza fue total, de tan grande es demencial,
no detecto una señal, nunca encontraré el lugar
donde al fin me entienda.

Me perdí en mi universo, ¿y tú?
Me perdí en mi universo, ¿y tú?

No volveré a hacerlo más, no he encontrado respuestas.
¿Y si no regreso jamás y este ruido no cesa?
Mundos que van a estallar si mi vida es la apuesta.
Y yo ya no puedo hacer más si este más siempre resta ...
Y yo ya no puedo hacer más si este más siempre resta ...
Y yo ya no puedo hacer más ...
Y yo ya no puedo hacer más ...

Todo...





Así que, lo seguiré intentando

Suavemente me mata


No entiendo por qué está tan mal considerada la gente suicida que se quita la vida voluntariamente de forma relativamente rápida cuando los verdaderos suicidas son el resto de personas que se autodestruyen lentamente.

Todos sabemos que el tabaquismo, los trastornos alimenticios, el colesterol, el estrés y la ingesta de productos (alimentos) poco saludables (excitoxinas, organismos genéticamente modificados, etc) son las principales causas de muerte evitable en nuestro país.

Y son pocos los que cambian sus hábitos...


Por no hablar de la autodestrucción global programada -destrucción de ecosistemas, contaminación, erradicación de recursos naturales, etc.


¿por qué no quieren vivir?