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Autovacío

Un cigarro en medio de la noche no es, para nada, un método rápido de relajación. Sin embargo, a pesar de saberlo y de habérmelo demostrado cientos de veces, al final siempre me lo fumaba.

Lo hacía por la ventana abierta de par en par y fue entonces cuando descubrí las estrellas. Siempre me habían fascinado pero nunca me habían hecho sentir como hasta entonces. Pronto me convertí en un fanático estelar; bueno, más bien en un confeso compulsivo que intenta sacar todo lo que lleva dentro, desde la punta de los pies hasta el recuerdo más oscuro y peliagudo, como intentando crear el vacío en mi interior luego de cada calada, como intentando cambiarme de cara, dándome la vuelta tal cual calcetín. Todo mi yo se lo regalé al firmamento en pos de una solución.

Algún tiempo después fumaba echándole el humo en la cara al cielo, como intentando ocultar las estrellas a falta de nubes compactas, de esas de las que tanto se aburre uno en invierno. Me había cansado de su altiveza e intentaba apagarlas con cada calada.

Esperaba, ahora sé que en vano, que el firmamento me enviara algún tipo de señal mística, alienígena, de humo o vete a saber qué… por lo que algún tiempo después me sentía como echando humo ante un espejo en el que se reflejan todas las cosas que nadie quiere escuchar en boca de nadie, ni siquiera de uno mismo y me dije que la culpa eran de esas cuantas estrellas que veía desde la ventana de mi cuarto, así que lo mejor era cambiar la perspectiva.

Cogí mi petate y mis veinte efímeros compañeros y me fui. 

Con unos cuantos miles de kilómetros serían suficientes. 


déficit palabroide

Qué se escribe cuándo no se sabe qué decir?













Llevo días sin encuentrar las palabras ni para el blog ni para el proyecto

y el tiempo para el segundo se acaba...

Todo...





Así que, lo seguiré intentando

Rarezas cerebrales y combates cotidianos

Aleatoriedad Paralela Sincronizada

Si esto fuese un mundo matemático estaría ligada para siempre con muchas personas anónimas, pero en la realidad, se convierten en combates cotidianos por prolongaciones espaciales de trayectorias personales. 

Y me alegra que, de vez en cuando, no sea yo la que tenga que poner cara de derrota y soltar un ¡uy! o un ¡ups! al anónimo en cuestión, sino ser la que sonría con orgullo y preeminencia.

(nótese que también se pueden producir las sonrisas que ocultan superficialmente la complicidad de tal aleatoriedad compartida en un mundo tan descabellado).



Película: La ciencia del sueño. Recomendada!


Algo sigue...


                    ...bailando con el viento

      ...y ya no sé cómo detener la música





Me confieso



Pongo mi voz de puntillas, para no despertarte, y exhalo la maraña de palabras que siempre anidan ocultas en esos milímetros que te pertenecen y que, sin embargo, son mi santuario de confesión.








Foto de Samy

Me importa un pito







"Me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible- no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Sino saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!"

Oliverio Redondo

Memorias de una eternidad


Ocurrió como nadie se imagina que suceden estas cosas.

No hubo una luz celestial bajando del cielo, ni se ralentizó el tiempo como cuando pasan cosas importantes en las películas; no levité y mucho menos tuvieron lugar extraños fenómenos meteorológicos.

Ni en los más remotos años de infancia o adolescencia, hace ya muchos, muchos años, fantasee con la estrambótica idea de ser un "superhéroe". Ni tan siquiera fue algo que clamé recibir, como si de un don divino se tratara, en los posteriores años de madurez. Así que puedo decir que fue algo totalmente repentino e inesperado, por lo que no me lo explico...

Y la verdad, para ser sincero, es que ya estoy has los cojones de ser inmortal...




"¿De qué otra forma se puede amenazar que no sea de muerte? Lo interesante, lo original, sería que alguien lo amenace a uno con la inmortalidad"
       Jorge Luis Borges